Debería alejarme de ella. De su olor,
de sus manos, de su mirada... debería empezar a hacer las maletas
para irme a Madrid. Debería sentir odio por esa persona que me ha
hecho estar muerta durante todo un mes, sin reír, sin comer, sin
existir...
Soledad... es todo lo que recuerdo que
he pasado hasta ahora. Drogas, alcohol... mala vida solo para
rellenar un vacío enorme en mi pecho, como si un taladro me
perforara el estomago sin acabar de matarme nunca.
Soy fuerte, lo sé, también se que
todavía tengo un largo camino sola, sin depender ni de nadie, ni de
nada, completamente desnuda ante el frío invierno. “Habrán otras
mujeres, mas hermosas, mas dulces, y no te harán daño...” me
dicen a menudo, pero me da igual. Supongo que lo único que jamás
cambiará es mi lado masoca adicto al veneno de su piel.
Intento no recordar nada, ni noches en
la cama haciendo el amor, ni mañanas con besos tiernos en los
labios, ni tardes riendo de tonterías fumando cigarrillos, ni
miradas aterciopeladas, ni sonrisas de media luna, ni llantos de
desesperación de no poder tenerla siempre a mi lado, ni despedidas
de estación... nada existió.
Jamás existió un nosotras, jamás
existieron todos esos momentos agridulces, jamás me tocó, jamás me
besó, jamás la desee...
Jamás volveré a ser la que era, ese
animal caprichoso de ojos de gato con ganas de morder a lo tonto. Es
hora de madurar, de saber jugar bien mis cartas y de volver a
reinventarme para no cometer otra vez los mismos errores. De empezar
de cero, de reconocer mis defectos y empezar a corregirlos YO SOLA.
Voy a ser fuerte, a valorarme y a tirar hacia delante con garras si
hace falta, pero no voy a caerme. No voy a ser cazada jamás a no ser
que me deje por alguna razón. No me van a decir lo que tengo que
hacer porque estoy cansada de acatar ordenes. Voy a demostrarme a mi
misma que no necesito nada para ser yo misma y que si quieren fuego,
fuego tendrán.
Recuerdo una joven de pelo ondulado y
largo, rubio cobrizo con mis mismos ojos que me hacia fuerte... ella
ya no está pero yo sigo siendo la misma. No me voy a perder otra
vez, porque estoy segura de quien soy. Se lo que quiero, el como, el
cuando, el quién y el dónde, y nadie me va a parar.
Y en cuanto esté recuperada...
resurgiré de mis cenizas.
Si quieres jugar, que sea en mi campo y
tenlas todas de que no me vas a derribar, ésta vez no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario