-Oh por Dios, ¡Será puta!
Estampo mi móvil contra el suelo. Las lágrimas de rabia se me resbalan por las mejillas.
-¡Que me dejes! -grito entre sollozos con la mirada fijada en el aparato que no para de sonar y vibrar en el suelo frío de baldosas.
¿Tanto cuesta entender que quiero estar sola? No quiero follar contigo, no quiero besarte, no quiero verte, no quiero ser tu salvación porque no quiero salvarte. No eres mi causa perdida ¿vale? No eres nada ni nadie para llamarme “nena”, ni para decirme que venga a dormir contigo porque me das asco. Todas me dais nauseas.
Vuelve a sonar el móvil. Lo cojo: “Tinc unes ganetes de veuret dins del meu llitet, carinyet...”
Te juro Juls que como vaya a dormir con ella la estrangulo. ¿Tan difícil es de entender que yo ya no soy así? Me paso el día de mala ostia: hoy me expulsan de clase, mañana te mando a la mierda por querer tener sexo conmigo. Mi vida es una mierda... y eso me provoca una risa cínica de esas que me hace todavía mas oscura de lo que soy.
Julie, ¿algún día podré ser feliz? Porque creo que cuando lo he sido... simplemente lo he soñado. Vuelvo a tener esa laguna en la cabeza, como si hubiera estado dormida mucho tiempo...
Me he cansado de agachar la cabeza, y de ser una sumisa de mierda, y de tener sexo con mujeres solo para no hacerles daño diciéndoles que no. Y si te digo que eres muy puta es que lo eres. Porque odio esa clase de personas que me viene diciéndome “nena”, contándome que soy encantadora cuando realmente no saben como soy. Creo que nadie me ha conocido jamás. Y eso me jode por dentro.
No como, no bebo, no rio, apenas respiro, y bebo demasiado... las mujeres ya no me parecen hermosas, ya no me interesan sus curvas, ni su sonrisa, ni sus pechos, ni siquiera su sangre. Nada. No quiero amores de invernadero, de esos que solo los utilizas para no sentir que estas fría, que te estas muriendo. La vida sería mas fácil si realmente lo hiciera. Pero seria una estupidez por mi parte sabiendo que una vez probado el buen vino, ya no podré beber más de garrafón.
Tengo miedo, dolor, y... de alguna manera me obligo a sentir odio, porque vuelvo a estar como en el pasado, y la única persona en la que puedo confiar es en ti Juls, no se como pero... cuando voy a verte, sea en el río, en la bañera, en el lago... siento que puedo ser yo misma, y quitarme esa faceta de hija de puta y poder llorar hasta que parecen sangrarme los ojos.
No quiero putas, no quiero que me consuelen, no quiero que me digan como está ella, no quiero saber nada de ella, no quiero ni verla, no quiero nada que me recuerde a que ella estuvo en mi, no quiero joder, no quiero. Solo quiero estar sola, apartada de todo, y que me dejen en paz.
Los rayos del sol del atardecer son más bonitos cuando una los ve en el lago contigo.
"Agonizo y muero por la noche, me pongo una máscara hecha de rayos de sol por el día, me consumo por dentro y solo se encienden las llamas en mis venas cuando me acuerdo que debería de odiarla."
jueves, 31 de octubre de 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
Secretos mortales.
C-Hola...
J-¿Cuanto tiempo sin vernos! Hacía
mucho que no me venías a ver... me tenias preocupada.
C-He estado ocupada.
J-Haces mala cara cariño.. ¿te
encuentras bien? ¿ya comes?
C-Si.
J-Mientes.
C-Juls por favor ahora no...
J-Está bien... siéntate. -dejó una
larga pausa- ¿estás llorando?
C-Solo un poco.
J-¿Quién te ha hecho esto? Por Dios,
tienes muy mal color de piel...
C-Es solo que te echo de menos Julie...
J-Lo se... ojalá pudiera abrazarte
cielo.
C-Y yo ojalá pudiera verte.
J-Eh, deja de llorar ¿me oyes?
Cuéntame que es lo que hay detrás de tanta ojera.
C-Es solo que tengo malos días.. bueno
malas semanas. Además.. creo que estoy enferma.
J-Se te ve... tranquila te pondrás
bien.
C-Supongo.
J-Hay algo más ¿verdad Clodette?
C-Sí.
J-Es por lo de...
C-Callate Juls.
J-¿Cuando te irás?
C-De aquí ocho meses.
J-¿Ella lo sabe?
C-No.
J-¿Se lo dirás?
C-No hablamos Julie, no se nada de ella
ni ella de mi, así que no es relevante que lo sepa.
J-Eres una egoísta Clode...
C-Simplemente quiero lo mejor para las
dos... y si no lo sabe mejor.
J-Entonces... ¿solo iremos tu y yo?
C-Contigo me iría hasta el fin del
mundo Julie... creo que eres mi gran amor al fin y al cabo.
J-No digas eso... se lo que sientes.
C-No no lo sabes porque tu estás bien,
porque tienes a la mujer que amas contigo y porque a ti nunca te ha
hecho daño nada. Eres una insensible.
J-Clode me siento insultada.
C-¡Oh Juls! Intentas consolarme cuando
ni siquiera sabes como me siento!
J-Para ya. No me hables así.
C-¡Vete a la mierda! -lloré durante
cinco largos minutos.- lo siento...
J-No importa.
C-Julie de verdad, perdona... es que...
todo esto me supera... y saber que de aquí ocho meses me voy... se
me hace insoportable la idea de dejarlo todo atrás.
J-Lo se... y creo que ella debería
saberlo Clode, no tenéis todo el tiempo del mundo.
C-Julie lo nuestro se acabó. No quiero
ni verla... es como clavarme una daga en medio del estómago y
quedarme sin respiración. No quiero saber nada de ella. La odio.
J-Mientes otra vez.
C-¿Me ayudarás con las mudanzas?
J-Si Clodette...
martes, 29 de octubre de 2013
En llamas
Me había llamado a las ocho diciéndome
que la reunión se retrasaría. Son las doce y todavía sigo aquí,
en la cama, con los ojos abiertos como platos y con miedo de volver a
descubrir esas manchas de pintalabios rosa pastel en el cuello de su
camisa.
Oigo la puerta como se abre torpemente
desde la entrada. Cierro la luz y me hago la dormida. Intento
respirar lo más pausadamente posible. ¿Viene acompañado? No, está
hablando por el móvil.”Yo también lo he pasado muy bien nena”,
contesta él aflojando el tono de voz. Lanza un beso y corta la
llamada después de un gran suspiro. Entra en la habitación y se
quita la americana, la camisa, los pantalones y los calzoncillos y se
mete en la cama. Me abraza por la espalda y inclina sus piernas y
genitales a mi dorso.
Ronronea y susurra:
-Cariño, ya estoy en casa, perdón
por tardar tanto, la reunión se ha alargado. -sigo haciendome la
dormida pero con los ojos entreabiertos llenos de lágrimas. Ronronea
de nuevo y siento su erección en mi trasero, seguramente con la otra
chica no ha tenido bastante.
Me giro y lo miro con desprecio, odio y
miedo, y con un movimiento rápido y forzado me da la vuelta
quedándome aplastada contra el colchón. Se monta encima mío.
-Oh nena... te quiero tanto... -me
penetra y grito de dolor.
Solo pienso en todas las noches que me
ha tratado así.
Las embestidas siguen, cada vez mas
rápido y yo, callada, ahogo mis gritos mientras lo oigo gemir de
placer.
Al cavo de unos minutos, que para mí
pasaron como siglos, para y convulsiona ligeramente dejándose caer a
su lado de la cama.
Me duele todo el cuerpo y estoy
aterrada. No puedo moverme. Repaso con la mirada perdida la pared de
la habitación de color crudo, el armario empotrado de madera rojiza,
la mesilla de noche...
de repente, en un acto instintivo me
levanto u cojo el cenicero de piedra situado al lado de la lamparilla
azul turquesa y con un golpe seco le atravieso el cráneo a mi
marido. Él empieza a sangrar.
-¡Hija de puta! Zorra de mierda ¿qué
has hecho? ¡te voy a matar puta!
Se levanta tambaleándose y le doy otra
vez en la cabeza. Él me coge por el cuello y, con un tercer golpe,
pongo punto y final.
Con su cadáver caliente tirado en la
cama, me meto otra vez dentro de las sábanas sangrientas. La olor a
hierro me sube por las fosas nasales y me siento fuerte... en llamas.
-Buenas noches... cariño.
El
cenicero todavía gotea sangre en la alfombra.
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